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EL TÉ EN MARRUECOS

En Marruecos es común tomar té seis o siete veces al día. Generalmente, la infusión que más se bebe en Marruecos es una combinación de té verde con menta, este se sirve para tranquilizar, reanimar, tonificar; es usual beber por la mañana, después de las comidas, y a cualquier hora. El té es un placer que no se rechaza jamás. La costumbre está tan arraigada que ya se ha convertido en una tradición, una ceremonia que implica formas, usos particulares que implican ciertas leyes de cómo se debe tomar el té.

Como hemos dicho, la costumbre del té para los marroquís está fuertemente arraigada desde siempre. Es normal utilizar la infusión para distintos ritos de la vida cotidiana como lo puede ser el recibimiento de invitados cuando llegan a casa, o a los clientes si se trata de una tienda. Además se usa para apaciguar la sed (a 36ºC de temperatura beben té ardiendo). Normalmente se sirve té verde con ramas de menta y bien azucarado, en unos vasitos diminutos con el borde lacado. La forma de servirlo posee su preciso método: hay que derramarlo desde arriba, con el brazo en alto, de forma que el té impacte en el fondo del vaso y forme un pequeño 'turbante' de espuma.
Una buena comida termina siempre con un vaso de té a la menta. Y es sorprendente el hecho de que aunque sea una bebida tradicional sólo se remonta al siglo XVIII, que fue justamente la época en que los ingleses trajeron entre sus costumbres la tan arraigada de tomar té.

Son importantes también los instrumentos de que se valen los marroquís para preparar su bebida nacional. Usualmente toman el té en pequeños vasos que están decorados con ribetes en sus bordes y a sus lados. Las teteras suelen ser suntuosas vasijas de plata, con hermosos ornamentos. También las bandejas son de plata, al igual que la azucarera.

El té puede acompañarse de otras hierbas como la mejorana, el geranio o el azahar, si bien el té a la menta es uno de los más deliciosos. Una de las manera que más gozan el té los marroquís es acompañarlo con sus fascinantes pastas dulces. La repostería de Marruecos está basada en diferentes recetas de origen hispano-musulmán. Los dulces más típicos son a base de miel, almendras, pistachos, nueces, cocos o sésamo, que se aromatizan con agua de azahar. También se pueden degustar fantásticos pasteles de miel u originales "cuernos de gacela", pasteles con forma de media luna rellenos con pasta de almendra. Siempre, claro está, teniendo al té como compañero en todo momento, que indudablemente le da un sabor mucho más impresionante a cualquier pasta. El ritual no dejará indiferente al visitante.

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