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Cultura bereber

Los Bereberes son un antiguo pueblo plagado de misterios y leyendas que fomentan aún más el misticismo. Los bereberes habrían surgido de los primeros y antiguos habitantes de África del Norte, durante los períodos paleolítico y neolítico, y se llaman Tuareg, Rif, Kabil, Shawia, Haratin, Sluh y Beraber. Cada uno habla diferentes dialectos, y se los ubica todo a lo largo y ancho de África del Norte, también en África occidental.

Adiestrados en el extremo conocimiento del desierto del Sahara, de sus vientos e inconstantes arenas, los bereberes se convirtieron en sofisticados comerciantes, principalmente intermediarios. Sus caravanas, en las cuales el principal sustento de movilidad son cientos de camellos, transportaban las mercaderías que venían de las civilizaciones negras sobre el océano Atlántico hasta las costas del Mar Mediterráneo, en cuyos puertos se distribuían hacia Egipto y Medio Oriente. Oro, sal y piedras preciosas eran trocados por especias y de esclavos. Siendo un notorio acceso entre civilizaciones, los bereberes además fueron los únicos administradores del Magreb y de sus puertos. De alguna manera, fueron capaces de dominar el comercio. El Magreb es un territorio de planicies y de elevadas montañas, con vientos fuertes procedentes del sur, desde el desierto del Sahara, y está asentado sobre las costas del Mediterráneo. Hoy comprende a Marruecos, Argelia, Túnez y Libia.

Empezando en los siglos VII y VIII, los árabes invadieron el Magreb y pese a las crudas guerras y a la defensa berebere, los imperialistas impusieron su idioma, el árabe, y su religión, el Islam. Los árabes no dejaron de lado las habilidades guerreras de estos pueblos bereberes. A las órdenes del califa Umayyad, a comienzos del año 711, gerreros árabe-bereberes invadieron la península ibérica, que ellos nombraban al-Andalus, y derrotaron al rey Rodrigo.

A través de los siglos los Bereberes fueron hostigados por muchos agresores. Y ellos como nadie aprendieron el arte sutil de la supervivencia. Lo podemos ver por sus hogares - cavernas ocultas en las colinas. Y los Ksares - fortalezas que ellos construían tanto para poder defenderse de los agresores y como en función de almacenes para guardar sus alimentos.

Hoy en día, sobre todo en Marruecos y en Túnez, hay muchas fortalezas de este tipo en diferentes estados de conservación. Por supuesto ya nadie vive o almacena algo ahí desde hace mucho tiempo. La gran mayoría de ellas se encuentran vacías, y sólo unas pocas, quizá las más confortables, se usan en la actualidad de diferentes formas. En muchas se han colocado algunos puestos de artesanos con sus artesanías y manufacturas. Es frecuente también, encontrar hoy en día en los antiguos Ksares, restaurantes donde se puede degustar la mejor comida Berbera en el ambiente típico, disfrutando de toda la gastronomía a precios realmente asequibles.

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